Pérdida...
Buenas tardes mis queridos transtornados,
Cómo lleváis el confinamiento? Debo decir que yo lo voy llevando a ratos, y llevo demasiados días sin aparecer por aquí, bueno, demasiados días sin aparecer simplemente.
Cuando tienes un transtorno (y yo tengo 3), es más fácil que con este confinamiento se alteren deteriminadas rutinas y hábitos, que me lo digan a mí, noches en las que no puedo dormir, que se me hacen las tantas, que mi cabeza no pare de pensar y analizar... En fin, no queda otra que pasar esta etapa como se pueda.
Así que para poder con ella me creo mis rutinas, intentar no ir muy tarde a la cama, levantarme pronto, aprovechar para hacer esas cosas para las que no suelo tener mucho tiempo, como leer, escuchar música, jugar con mi perrita, pintar, no sé, toda cosa que nos reconforte es bienvenida.
Y ahora os cuento el por qué del título de mi post de hoy, si estos días ya son difíciles por no poder relacionarnos con nadie, en mi caso, y en el de otros muchos, he sufrido la pérdida de un familiar, no por el COVID-19, pero es tan triste pensar que ese ser tan querido ha pasado sus últimos momentos sin ningún familiar cerca, el pensar que no vas a poder darle más besos ni más abrazos, que en tu cabeza sólo estaba el pensamiento de que pasara todo esto para ir corriendo a verle una vez más, por mucho que ya ni recordase quien eres. Alguien a quien se quiere como a un padre, ese alguien que al marcharse se lleva una parte tí con él. Así están siendo mis días, tristes y llorando a quien ya no está con el corazón a pedazos por no poder despedirle como se merecía.
Habrá que ser aun más fuerte que de costumbre, pero sabéis que os digo mis transtornados, que por supuesto lo seremos por todos los demás.
Besitos de esta transtornada.

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